El senador electo por el Pacto Histórico, Agmeth Escaf, reconoció la derrota en la segunda vuelta presidencial, aun cuando la diferencia fue menor al 1 %. Señaló con claridad: “El país votó y eligió; reconozco como nuevo presidente al señor Abelardo De La Espriella”.
 
Le deseó sabiduría para gobernar una nación dividida casi a la mitad, un reto enorme para el cual debe estar a la altura. Destacó que no hubo un triunfo contundente: más del 50 % de la ciudadanía no respaldó su propuesta —sumando los votos por Iván Cepeda y el voto en blanco—, y consideró que este dato debe tenerse muy en cuenta al asumir el poder. Pidió expresamente respeto y garantías para quienes ejercerán la oposición, sin señalamientos infundados, listas sin pruebas ni amenazas, y advirtió contra el uso de referencias internacionales para presionar a las voces críticas.
 
También hizo un llamado a respetar la labor periodística: recordó que su función es preguntar e incomodar, y que corresponde a los políticos garantizar que se ejerza con total libertad y sin temor. Enfatizó que en democracia debe caber todos, sin odios, sin intentos de aniquilar ni de silenciar a quien piensa distinto.
 
Reafirmó su postura democrática: “acatamos la voluntad de la mayoría, por mínima que sea la diferencia”. Aunque aceptó el resultado, expresó sentirse muy orgulloso por el crecimiento logrado, construido de forma limpia y austera. Finalmente, envió un mensaje a los progresistas: invitó a no desistir, a fortalecer la unidad, a dejar de lado las divisiones internas y a seguir creciendo como alternativa política para el país.