El senador electo del Pacto Histórico, Agmeth Escaf, expresó su profunda preocupación ante la decisión de la Procuraduría General de la Nación —bajo la dirección de Gregorio Eljach— de ordenar la suspensión provisional de su curul como representante a la Cámara por el Atlántico. Calificó la medida de improcedente y desproporcionada, y señaló que vulnera sus derechos a la libertad de expresión, al buen nombre y a la defensa de su propia vida y la de su familia.
Las declaraciones por las que se pretende sancionarlo fueron una respuesta directa a las acusaciones formuladas públicamente por Abelardo de la Espriella. No se trató de una reacción gratuita, sino de una respuesta frente a un acto de perfilamiento político que puso en riesgo su integridad y la de su entorno.
Según Escaf, el candidato presidencial lo acusó de haber cometido delitos graves sin presentar ninguna prueba. En lugar de acudir a las vías judiciales colombianas, pidió públicamente que se le califique como persona de dudosa reputación, que se le retire su visa de Estados Unidos e incluso que se le incluya en la llamada Lista Clinton, administrada por la OFAC.
El representante recordó que De la Espriella ha mostrado públicamente simpatía por figuras vinculadas al paramilitarismo, tal como lo afirmó en una entrevista con la revista Semana: “La lucha de Mancuso es una lucha que hemos debido dar todos los cordobeses”.
“¿Comprende la Procuraduría lo que significa para un servidor público ser señalado de esa forma? En Colombia, el estigma y el señalamiento se han usado durante décadas para intimidar, silenciar y hasta eliminar a quienes resultan incómodos”, cuestionó.
Resulta sorprendente, agregó, que la atención de la Procuraduría y de la Red de Veedurías se centre en el tono de su respuesta y no en la gravedad de las acusaciones que la motivaron. Tampoco parecen preocuparse por la afirmación infundada de compra de votos, utilizada para justificar una derrota en una región donde el Pacto Histórico ha obtenido mayorías constantes durante años.
“¿No degrada esto el debate democrático? ¿No afecta la confianza en los resultados electorales? ¿Es válido que quien pierde desacredite todo el proceso sin aportar pruebas? Y lo más grave: ¿no saben que en este país muchas personas han perdido la vida después de ser señaladas de esa manera?”, preguntó.
Dirigiéndose a la Procuraduría, sostuvo: “No solo tenía el derecho de defenderme, sino también el deber de hacerlo. Normalizar acusaciones sin fundamento contra quienes piensan distinto es una amenaza para la democracia, más aún cuando se hacen ante un gobierno extranjero, desconociendo nuestra soberanía. Es paradójico que se me sancione a mí cuando la institucionalidad debería llamar la atención sobre quien inició la controversia”.
Explicó que no hay nada irregular en los resultados electorales del Caribe: es una región históricamente afectada por la violencia y el abandono, donde el apoyo a propuestas progresistas se ha mantenido estable. El triunfo del Sí en el plebiscito, las victorias de Gustavo Petro y el respaldo reciente a Iván Cepeda reflejan esa realidad. Por eso, atribuir esos resultados a fraude sin evidencia es irresponsable y pone en riesgo la seguridad de quienes son señalados.
“Cuando dije que De la Espriella estaba desesperado por no tener apoyo en la región, expresé una realidad política. Reconozco que pude usar mejores formas, pero el fondo sigue siendo válido: ¿si llega a ser presidente, gobernará pensando solo en Colombia o se someterá a intereses externos?”, afirmó.
Y añadió: “No me retracto. Tengo derecho a defender mi nombre, mi vida y a mi familia, así como a proteger el proceso democrático. Lo preocupante es que solo se investiga la respuesta y no el ataque. Le recomiendo a la Procuraduría que se enfoque en lo que realmente pone en peligro la democracia, no en quien se defiende”.
A la Red de Veedurías le preguntó: “Si les preocupa la calidad del debate, ¿por qué les importa más lo que responde un servidor público que las afirmaciones sin pruebas de quien aspira a gobernar el país?”.
Finalmente, hizo un llamado a la reflexión: “Los perfilamientos pertenecen a los momentos más oscuros de nuestra historia. Mi compromiso con la institucionalidad es absoluto; lo que hice fue defenderla. Recuerden: hoy nos señalan a nosotros, mañana pueden ser ustedes. Ténganlo en cuenta al votar dentro de nueve días”.





