El concejal de Barranquilla, Andrés Ballesteros, ha expresado su preocupación por la difícil situación que enfrentan los vendedores del mercado El Gran Bazar. En una constancia, destacó que, tras ser reubicados, los comerciantes no cuentan con las condiciones necesarias para operar, lo que ha afectado su capacidad de venta y ha llevado a la pérdida de productos.

Ballesteros señaló que el Gran Bazar, un proyecto que costó más de 40 mil millones de pesos y abarca 220 mil metros cuadrados, se ha convertido en un «elefante blanco». A pesar de su diseño para atraer a los ciudadanos, la falta de afluencia ha hecho que muchos prefieran comprar en otros lugares, como las chazas en los alrededores del mercado.

El concejal hizo un llamado a la administración para nombrar a una persona encargada de articular las necesidades de los comerciantes y mejorar la gestión del espacio. Sugirió que esta figura podría ser un gerente del Gran Bazar, quien se encargue de implementar estrategias comerciales efectivas para atraer más visitantes.

Ballesteros también instó a la ciudadanía a acercarse a los mercados públicos, donde pueden encontrar productos de buena calidad a precios accesibles. Sin embargo, lamentó la cantidad de locales vacíos y en mal estado, lo que refleja la crisis que atraviesa el mercado.

Este llamado a la acción busca revitalizar el Gran Bazar y garantizar que los comerciantes puedan operar de manera eficiente, evitando la pérdida de productos y mejorando la economía local.