El presidente Abelardo De La Espriella recorrió puntos clave de Quibdó —la Universidad Tecnológica del Chocó, el barrio Medrano, el sector El Piñal, el colegio Carrasquilla y el Puesto de Mando Unificado— para verificar directamente la situación de la zona. Felicitó a la comunidad universitaria por su respuesta ante la tragedia y reafirmó que tanto él como la Primera Dama, muy atenta a la gestión de ayudas humanitarias, estarán respaldando todo lo que se requiera.
“Colombia es un país acostumbrado a renacer de la adversidad y esto no nos va a quedar pequeño”, señaló el mandatario. Insistió en que la reconstrucción es un imperativo nacional que debe hacerse unidos, sin distingos políticos ni ideologías: “Lo que está bien no tiene color político; y lo que está bien es darle al Chocó y a los pueblos olvidados el lugar que merecen”.
Reconociendo el abandono histórico que ha sufrido la región por parte del centralismo bogotano, el presidente anunció una iniciativa transformadora: un Plan Marshall especial para el Chocó. “Aquí casi no se había invertido nada, como si no existiera. Es momento de reivindicar a este pueblo extraordinario”, afirmó.
El mandatario recordó su condición de hijo de la provincia para comprometerse con hechos: “Pongo mi corazón, mis fuerzas y mi espíritu al servicio de estos territorios olvidados y ahora devastados. El Chocó ya tiene presidente: cuenta conmigo, con el Tigre”. Destacó además que el departamento es pieza fundamental para la construcción de la “Patria Milagro”.
Con dedicación plena —afirma trabajar 20 horas al día— y con la convicción de que esta tragedia trae consigo una gran oportunidad, el presidente concluyó: “Vamos a lograr presencia del Estado, inversión social, oportunidades y seguridad. Con la ayuda de Dios y de todos, lo vamos a hacer”.






