Barranquilla viene adelantando importantes gestiones en el ámbito cultural, que van desde el fortalecimiento de su sistema de formación artística hasta la integración del arte en proyectos de urbanismo táctico e infraestructura, entre otras iniciativas que avivan el valor cultural de la ciudad.

Dentro de esta gran apuesta, en los últimos días se han destacado dos proyectos que dan cuenta de este compromiso de la Administración del alcalde Alejandro Char: por un lado, la formación de nuevas generaciones de artistas y gestores; por otro, la protección y documentación del patrimonio inmaterial que ha construido la identidad de la ciudad durante generaciones.
Así lo evidencian la graduación de más de 700 talentos entre artistas, gestores y líderes culturales, y la apertura de los primeros Puntos de Memoria dedicados al Carnaval, dos hitos con los que el Distrito consolida una estrategia de gestión cultural que integra la formación, la creación y la salvaguardia patrimonial.

Detrás de estos avances está el impulso de la Alcaldía de Barranquilla, que en los últimos meses ha articulado programas de formación técnica, diplomados para gestores territoriales y estrategias de documentación de saberes populares.

Estos logros son resultado del compromiso del alcalde Alejandro Char, convencido del poder transformador de la cultura para la sociedad, quien ha impulsado el acceso a la formación artística y el fortalecimiento de las capacidades del sector cultural como objetivos importantes en su gestión.
Un nueva generación de talento creativo

En la Fábrica de Cultura, el principal escenario de formación artística del Caribe colombiano, más de 500 estudiantes recibieron su título como nuevos técnicos laborales de la Escuela Distrital de Arte y Tradiciones Populares (EDA), tras culminar procesos formativos en disciplinas como Música, Danza, Teatro, Artes Plásticas, Producción Audiovisual, Carnaval y Oficios Artesanales, entre los doce programas académicos que ofrece la institución.

Lizbeth Garrido, egresada del programa de Producción Audiovisual, destacó la oportunidad que le brindó esta formación para su proyecto de vida: “el arte para mi es un epicentro en mi modo de vivir y ver el mundo, pero solo hasta cuando ingresé a la EDA entendí que este es un don que Dios me regaló y que me puede llevar más lejos, me permite crecer y soñar aún más en grande”.
Mientras estos nuevos egresados inician su vida profesional, la EDA ya abrió un nuevo ciclo académico: más de 1.300 jóvenes participaron en las audiciones recientes para acceder a 600 cupos gratuitos, una cifra que confirma el interés creciente de la juventud barranquillera por formarse en las artes.
De manera paralela, más de 200 gestores y líderes culturales culminaron el Diplomado en Gestión Cultural Territorial y Desarrollo Creativo, bajo el encuentro «Gestores Culturales a Otro Nivel». Allí también se presentaron nuevas herramientas para el ecosistema cultural del Distrito, entre ellas la caracterización del sector cultural, la Ruta Barranquilla Infinita y la plataforma digital Barranquilla Cultural 365, que integrará durante todo el año la agenda cultural, los hacedores y los proyectos que mantienen viva la cultura de la ciudad.

«Estos más de 700 graduados son una muestra de que la formación de artistas, gestores y líderes culturales es tan importante como la protección del patrimonio material. Ellos sostienen nuestra cultura e identidad, y acompañarlos en su formación es entregarles herramientas de gestión, territorio y creatividad, indispensables para garantizar que el patrimonio de Barranquilla siga siendo sostenible para las próximas generaciones», afirmó Johnny Vizcaíno Vargas, secretario Distrital de Cultura y Patrimonio.
La memoria del Carnaval se convierte en museo vivo

El mismo espíritu que impulsa la formación de nuevos talentos también inspira la protección de los saberes que ya existen en los barrios. A través del Portafolio de Estímulos, programa de la Alcaldía de Barranquilla, la ciudad ya tiene sus primeros Puntos de Memoria del Carnaval, tres espacios convertidos en museos comunitarios que documentan, preservan y comparten las historias, los oficios y los saberes que sostienen esta fiesta declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Las sedes de Las Negritas Puloy, en Montecristo; El Torito Ribereño, en San Roque, y El Descabezado, en El Santuario, hoy funcionan como museos donde vestuarios, fotografías, objetos y relatos permiten comprender cómo la memoria del Carnaval se construye desde los barrios. Cada uno de estos espacios reconoce a las familias que han mantenido viva la tradición como lo hacen Isabel Muñoz y su familia en Montecristo, Alfonso Fontalvo en San Roque, y la familia Escorcia en El Santuario.

La creación y curaduría de estos primeros Puntos de Memoria estuvo a cargo de la investigadora Diana Acosta, mediante la estrategia Saberes Vivos, que permitió documentar los oficios y legados familiares que sostienen al Carnaval como manifestación cultural de la ciudad. La apuesta continuará creciendo con nuevos espacios dedicados al Carnaval Gay, la Cumbiamba La Revoltosa y la casa donde nació el Junior de Barranquilla.
«Los Puntos de Memoria representan una apuesta por reconocer que el patrimonio vive en los barrios y en las personas que lo han construido durante generaciones. Desde el Portafolio de Estímulos impulsamos iniciativas que fortalecen la identidad de Barranquilla, protegen nuestra memoria colectiva y convierten a los hacedores del Carnaval en protagonistas de la construcción cultural de la ciudad», señaló el secretario Johnny Vizcaíno.

Formación y memoria, dos caras de una misma estrategia

Vistas en conjunto, ambas iniciativas revelan una gestión cultural con visión de largo plazo: mientras la Fábrica de Cultura y la EDA preparan a los artistas y gestores que sostendrán el futuro creativo de la ciudad, los Puntos de Memoria aseguran que las raíces de esa creatividad —los saberes populares, los oficios tradicionales y las historias de barrio— no se pierdan en el camino.

Con estas apuestas, la Alcaldía de Barranquilla, a través de la Secretaría de Cultura y Patrimonio, consolida un ecosistema donde la formación de nuevos talentos y la salvaguarda del patrimonio inmaterial avanzan de la mano. La ciudad reafirma así que la gestión cultural no es un asunto accesorio, sino un motor real de identidad, innovación y transformación social, capaz de proyectar al mundo entero la creatividad y el legado de Barranquilla.