Tras su posesión como presidente de la República en la Universidad Santiago de Cali, Abelardo De La Espriella pronunció su primer discurso como jefe de Estado en el Cantón Militar Pichincha. Anunció el cierre de “un largo capítulo de resignación nacional” y reafirmó: “Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad. Seré el presidente de todos: de quienes me votaron y de quienes eligieron otras opciones”.
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Rechazó cualquier duda sobre la legitimidad electoral: “Poner en duda los resultados es desconocer la voluntad soberana del pueblo. Aquí se respetarán todas las reglas de la democracia”. Destacó el trabajo del vicepresidente José Manuel Restrepo en el empalme y se comprometió a una “regeneración integral del país”. Rindió homenaje a Miguel Uribe Turbay y señaló que su muerte fue obra de “los interlocutores del régimen que hoy termina”; reconoció la experiencia de Álvaro Uribe en seguridad y prometió no hacer concesiones al crimen.
Como primera orden a las Fuerzas Militares y de Policía: “Combatan sin tregua las estructuras criminales y el narcoterrorismo. Tienen dos caminos: someterse a la ley o enfrentar la fuerza del Estado”. En horas se publicará el listado oficial de grupos narcoterroristas; se construirán megacárceles y se retomará la erradicación de cultivos ilícitos con fumigación. Garantizó respeto pleno a la división de poderes, independencia judicial y que no convocará a una constituyente para prolongar mandatos.
En materia de transparencia: “La lucha contra la corrupción será método permanente, no discurso”. Pondrá en conocimiento de las autoridades todos los hallazgos de irregularidades en la administración anterior. En economía, congelará el gasto público sin afectar a la población vulnerable; eliminará el impuesto al patrimonio, simplificará el sistema tributario, respetará la autonomía del Banco de la República, impulsará la exploración responsable de hidrocarburos y recuperará la fortaleza de Ecopetrol.
Finalmente, advirtió: “Quien atente contra una mujer o un niño merece cadena perpetua”. Dijo que su mayor compromiso es con los pobres, adultos mayores, personas con discapacidad y cuidadores: “Por ellos me la voy a jugar entera”.