Desde el sur del Atlántico, el presidente electo Abelardo De La Espriella impartió instrucciones directas a los ministros designados de Ambiente y Transporte para acelerar la recuperación integral del Canal del Dique, que contará con impulso oficial a partir del 7 de agosto. El proyecto busca prevenir inundaciones, recuperar cuerpos de agua, reducir la sedimentación en las bahías de Cartagena y Barbacoas, y garantizar el recurso hídrico a más de 1,5 millones de personas.
 
La administración entrante informó que no exigirá la licencia ambiental adicional que el gobierno saliente mantuvo pendiente durante cuatro años, medida que —a su juicio— solo generó retrasos y sobrecostos injustificados. El Estudio de Impacto Ambiental desarrollado cubrió 435 000 hectáreas, demandó inversiones por 213 000 millones de pesos —95 000 millones ya ejecutados— y el proyecto cuenta ya con el plan de restauración ambiental debidamente autorizado.
 
“El Canal del Dique no puede seguir siendo símbolo de inacción y abandono —señaló el presidente electo—. No permitiremos que trámites innecesarios sigan postergando soluciones urgentes para el Caribe”.
 
La obra protege vidas, preserva ecosistemas estratégicos y abre nuevas oportunidades de desarrollo para una región que lleva décadas esperando una respuesta efectiva del Estado. A partir del inicio del nuevo gobierno se actuará con la celeridad que merecen las comunidades involucradas.