El gobierno electo de Abelardo De La Espriella manifiesta profunda preocupación por la decisión del presidente Gustavo Petro de trasladar 4 billones de pesos al presupuesto de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres —UNGRD—, justificado en acciones por el fenómeno de El Niño y proyectos de energía solar. La cuantía, la premura y los antecedentes de la entidad son alertas que el Empalme Anticorrupción no puede pasar por alto.
La UNGRD fue el centro del escándalo de los carrotanques en La Guajira, en el que se desviaron recursos de emergencia mediante direccionamiento de contratos y pagos irregulares. Inyectar esos recursos a días de entregar el poder, sin estructuración técnica ni mecanismos de control suficientes, pone en peligro el patrimonio público: la prisa no es justificación, es la mayor señal de riesgo.
El Empalme Anticorrupción exige a los organismos de control vigilancia preventiva inmediata, revisar la legalidad del traslado y garantizar la trazabilidad total antes de cualquier adjudicación. Gobernar hasta el último día no autoriza disponer irresponsablemente de billones de pesos de todos los colombianos, y el nuevo gobierno no recibirá en silencio decisiones que comprometen el futuro del país.






