El gobierno del presidente electo Abelardo De La Espriella rechazó categóricamente la intención de la administración saliente de impulsar una nueva reforma tributaria, señalando que sería injusto trasladar a la ciudadanía el costo de cuatro años de desorden fiscal, endeudamiento y manejo irresponsable de los recursos públicos.
Afirma que la crisis actual no es culpa de los colombianos, sino de decisiones equivocadas que afectaron la estabilidad económica: pretender solucionarla con nuevos tributos es una falta de respeto hacia familias, emprendedores y sectores productivos que ya soportan el impacto de la desaceleración y el aumento del costo de vida. El país requiere recuperar la confianza, atraer inversión y generar empleo, no imponer más cargas a quienes sostienen la economía con su esfuerzo.
Desde el 7 de agosto, la gestión económica se basará en la disciplina fiscal, la eficiencia del gasto y el crecimiento. La reconstrucción de la “Patria Milagro” se fundamentará en una administración responsable y transparente, donde el Estado rinda cuentas y administre bienes públicos sin recaer sobre el contribuyente los errores de otros.