La disputa por el control del Legislativo: negociaciones reservadas y roces entre partidos marcan el camino hacia la elección de mesas directivas
 
Reuniones discretas, despliegue de seguridad y alta actividad política han concentrado la atención en el hotel Grand Hyatt de Bogotá, donde durante esta semana se han dado cita senadores, representantes, negociadores partidarios, funcionarios y exfuncionarios —entre ellos el Procurador Gregorio Eljach y el ministro del Interior designado Rodrigo Lara— para cerrar acuerdos antes de la instalación del Congreso el 20 de julio. El objetivo principal: evitar que las presidencias de Senado y Cámara se definan estrictamente en la votación plenaria, con resultados que podrían romper la unidad de la coalición que acompañará al nuevo gobierno.
 
La presidencia del Senado es la pieza más codiciada: quien la ocupa dirige los debates, fija la agenda legislativa del primer año —el de mayor impulso para una nueva administración— y cumple el acto simbólico de tomar el juramento e imponer la banda al presidente electo. Por costumbre política, este cargo suele corresponder a la bancada más numerosa dentro de la coalición oficialista; sin embargo, en esta ocasión esa regla no se estaría cumpliendo, generando una de las principales fricciones hasta el momento.
 
El Centro Democrático, que cuenta con 17 senadores y es la fuerza de gobierno con mayor representación, postuló a Honorio Henríquez y sostiene que le corresponde dirigir la corporación. Por el contrario, Alfredo Deluque, candidato del partido de La U con el respaldo del gobierno entrante, suma apoyos decisivos: los diez senadores conservadores por unanimidad, Cambio Radical, Salvación Nacional y probablemente el Partido Liberal, acercándose a los 46 de los 52 votos que necesita. Incluso se ha mencionado gestiones para buscar respaldo adicional en sectores de la oposición si la votación se ajusta.
 
La disputa ha dejado al descubierto diferencias profundas: el expresidente Álvaro Uribe criticó públicamente a Deluque por haber respaldado iniciativas clave del gobierno saliente y el acuerdo de paz de 2016. El senador guajiro respondió que su actuación ha sido de “oposición racional” y que nunca ha hecho parte del petrismo, reconociendo solo algunos apoyos puntuales al inicio del mandato anterior.
 
El ministro Rodrigo Lara y el líder conservador Efraín Cepeda coincidieron en que es poco probable que el Centro Democrático lleve la candidatura hasta el final sin acuerdo, ya que depender de votos del Pacto Histórico —la bancada más grande del Senado y de oposición— se consideraría un contrasentido y rompería la lógica de la coalición. Las fuerzas políticas esperan cerrar un entendimiento definitivo en las próximas horas.