El concejal de Barranquilla por el Pacto Histórico, Antonio Bohórquez, se refirió a la grave situación vivida el fin de semana y afirmó: “Creo que ya estamos llegando al fondo: esa ciudad alegre y resistente que siempre ha sido Barranquilla hoy muestra desazón, miedo y terror”. Tras recorrer los puntos clave del distrito, confirmó el temor generalizado: familias que evitan salir a sus terrazas, que renuncian a costumbres cotidianas como escuchar música o compartir en sus hogares.

Vinculó el aumento de la violencia con el mensaje del presidente electo y la respuesta de algunos grupos: “Parece una forma de paralizar la ciudad por miedo”. Criticó además que se haya anunciado tratar el tema solo al inicio de la semana: “No estamos en una situación que admita demoras; se requiere contundencia ya”. Reconoció y respaldó el esfuerzo de la Policía, el Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea, fiscales y jueces, pero advirtió: “El modelo actual ya hizo crisis, no puede seguir echando culpas a otros”.

Explicó que la violencia se concentra en territorios donde falta inversión social: oportunidades para jóvenes, permanencia escolar, apoyo familiar, empleo digno y acceso a servicios básicos. Señaló que el modelo de desarrollo solo prioriza zonas con mayor retorno tributario, abandonando los sectores más vulnerables. “Si hubiéramos invertido en las personas en lugar de obras suntuarias, habríamos resuelto gran parte del conflicto social”, sostuvo.

Recordó que el fenómeno viene de hace más de 15 años: en 2012 las pandillas que hoy son estructuras criminales eran grupos de niños sin atención. Antes de la llamada Paz Total ya había parálisis por ataques a transportadores, vendedoras de chance, explosivos y homicidios brutales que no se pueden atribuir solo a esa política. Cuestionó que se haya mantenido la tasa de seguridad: “Recaudamos más, pero tenemos menos tranquilidad”.

Finalmente, insistió en que la crisis exige honestidad y responsabilidad compartida: “Negar que la violencia lleva décadas creciendo es mentirnos a nosotros mismos”. Reiteró que la solución debe combinar la firmeza institucional con la intervención urgente en las tres localidades más afectadas, desactivando las causas sociales que alimentan el delito.