Desde la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) se impulsa la campaña Rutas Vivas, una iniciativa que hace un llamado esencial a todos los conductores: transitar siempre a velocidades seguras, entendiendo que las carreteras no son solo caminos para el transporte, sino espacios que atraviesan ecosistemas y hábitats naturales de diversas especies.
En el recorrido, las señales de tránsito lo dicen todo. Existen las señales reglamentarias, pero también las preventivas, esas que dibujan la silueta de un animal, ya sea una ardilla, una zarigüeya u otra especie del bosque seco tropical. Esas imágenes no son decoración: son el aviso claro de que estamos atravesando su territorio. Aquí radica la importancia de reducir la marcha: si se circula entre 30 y 50 kilómetros por hora, existe hasta un 50% de probabilidad de reaccionar a tiempo, frenar y salvar una vida, tanto la propia como la de un animal. En cambio, al superar los 60 o 70 kilómetros por hora, el riesgo cambia drásticamente: la capacidad de reacción desaparece y la probabilidad de un desenlace fatal para el conductor, el peatón o la fauna, alcanza el 100%.
Por su parte, los funcionarios en el Corredor Barranquilla – Cartagena, bajo la estrategia Ruta Costera, han puesto en marcha un plan integral para reducir estos impactos. Además de invitar a la corresponsabilidad de los usuarios y al respeto estricto de los límites de velocidad, se han construido ocho pasos de fauna a lo largo de todo el proyecto, estructuras diseñadas para que los animales crucen de forma segura por debajo de la vía. También se ha instalado señalización preventiva específica en los sectores donde, tras años de monitoreo, se ha identificado la presencia constante de estas especies. El mensaje final es claro: respetar las señales y moderar la velocidad es la única forma de compartir el camino y proteger la vida en todas sus formas.





