La crisis de AIR-E S.A.S. E.S.P. exige transformaciones estructurales más que cambios políticos y de agentes especiales. SINTRAELECOL Subdirectiva Atlántico hace un llamado a las entidades responsables de la situación actual de la empresa, que presta servicio en los departamentos del Atlántico, Magdalena y La Guajira.

Estamos padeciendo las consecuencias del calentamiento global, manifestadas por el fenómeno de El Niño. Según el Ideam y Minambiente, se pronostica un alto riesgo de un fenómeno de «Súper El Niño» en 2026, con un 61% de probabilidad de inicio entre mayo y julio y más del 90% de consolidación hacia septiembre. Esto traerá sequías, escasez de agua e incendios forestales, aumentando la demanda de energía. La crisis de AIR-E está amenazada por la declaración de los generadores de no suministrar más energía, lo que podría ocasionar una hecatombe en la Costa Caribe, afectando a más de 1,3 millones de usuarios.

La situación interna de la empresa es tan grave que se han tomado decisiones técnicas a través del CND (Centro Nacional de Despacho) para realizar racionamientos o transferencias de carga para no exponer los límites de aprovisionamiento energético. Se han realizado transferencias de carga a nivel de 13.8 kV en circuitos como Cerro Kennedy, Mingueo y Ciénaga Norte, entre otros. También se han presentado sobrecargas en subestaciones y transformadores clave.

El pasado 14 de mayo, AIR-E registró su demanda de energía más alta, alcanzando los 35.7 GWh. En La Guajira, el corregimiento La Punta de los Remedios también reporta afectaciones.

El Gobierno y las autoridades de la región Caribe deben entender que la intervención no puede ser un simple relevo burocrático. La energía eléctrica no debe ser manejada bajo intereses electorales o clientelistas, alejados de las verdaderas necesidades de los usuarios y trabajadores. 

El cambio constante de directivos ha impedido construir una visión estratégica a largo plazo. Sin una transformación estructural que incluya inversión estatal responsable, control contra la corrupción, y participación de los trabajadores, la crisis se profundizará. Es fundamental abrir un debate nacional sobre el modelo de intervención estatal, que debe servir para recuperar técnica, financiera y socialmente la entidad.

La indolencia de funcionarios en áreas administrativas y técnicas ha favorecido intereses particulares, debilitando la operación real de la empresa. Muchos recursos destinados a modernización han sido mal utilizados, convirtiéndose en sobrecostos y tercerización excesiva.

Los trabajadores conocemos la empresa desde adentro y sostenemos la operación en medio de dificultades. Por eso, el movimiento sindical de SINTRAELECOL Atlántico tiene la legitimidad para exigir cambios profundos. Hemos solicitado formalmente al presidente Gustavo Petro una viabilización de un modelo de administración laboral y participativa para AIR-E, proponiendo una administración colegiada con una junta directiva técnica.

La crisis de AIR-E no es solo un problema empresarial, sino un reflejo de un modelo agotado que necesita transformaciones profundas. Cambiar nombres no cambia realidades. Se requiere una reconstrucción estructural con participación social y protagonismo de los trabajadores.

Hoy más que nunca, se necesita unidad, conciencia y responsabilidad para buscar soluciones que mejoren la prestación del servicio.