Barranquilla continúa su desarrollo urbano de forma innovadora. Transformando su infraestructura a partir de una nueva apuesta que va más allá de la canalización de arroyos: convertir antiguos canales pluviales en nuevos espacios públicos tipo parques lineales para el encuentro, la recreación y la integración comunitaria, avanza a otro nivel de la transformación y aprovechamiento de sus entornos.

Al respecto, el mandatario distrital señala: “Lo que antes eran zonas de riesgo, focos de contaminación y barreras físicas dentro de los barrios, hoy comienzan a convertirse en parques lineales, senderos, plazoletas y corredores de movilidad pensados para el disfrute ciudadano. Esta visión de ciudad ha permitido que obras de ingeniería hidráulica evolucionen hacia proyectos de renovación urbana con impacto social y ambiental”.

El principal referente de esta transformación es el Malecón de Rebolo, una obra que se ha convertido en símbolo de la recuperación urbana de Barranquilla y en ejemplo del potencial que tiene la infraestructura pública cuando se pone al servicio de la gente.

En ese sentido, estos proyectos no solo mejoran la calidad de vida al ofrecer lugares de recreación y encuentro, sino que también promueven la cohesión social y la salud urbana al mitigar la contaminación y crear entornos más saludables.

“De arroyos que ocasionaron estragos en los barrios, le estamos dando paso a nuevos espacios públicos pensados para promover el encuentro de las familias. Así cambiamos la realidad de los ciudadanos, con espacios más seguros, cómodos y que les permite vivir en tranquilidad y sin el temor de sufrir por los caudales, especialmente en época de invierno. Juntos, con la comunidad, construimos estos espacios que dignifican”.

Tal como lo estableció el alcalde Alejandro Char en la línea estratégica ‘Ciudad Ambiental y Sostenible’ de su Plan de Desarrollo 2024-2027, en el que se generan más espacios amigables con la naturaleza y donde los habitantes puedan disfrutar de los avances urbanísticos y sociales en armonía con entornos más saludables, esta apuesta, que comenzó desde su acto de posesión con el anuncio de cerrar la herida del arroyo de Rebolo y convertirlo en un malecón, ya se extiende hacia otros barrios de la ciudad.

El Malecón de Rebolo: de arroyo contaminado a referente de transformación social

Por décadas, el antiguo arroyo de Rebolo fue un canal abierto que representó una problemática ambiental y social para miles de familias del sector. Allí se acumulaban basuras, proliferaban mosquitos, enfermedades y persistía el riesgo de inundaciones durante temporadas de lluvia. Hoy, esa realidad quedó atrás.

Gracias a la construcción de una losa de concreto de 1.890 metros lineales sobre el canal, se dio paso al desarrollo del Malecón de Rebolo, un parque lineal de 44.513 metros cuadrados, distribuido en 6 tramos, que beneficiará directamente a más de 324.000 habitantes de la localidad Suroriente.

Este nuevo espacio, que tiene fases en ejecución, está concebido como un parque integral con múltiples usos que promueven la convivencia, el deporte, la cultura y el bienestar ciudadano. Entre sus componentes se destacan skatepark, canchas múltiples y sintéticas, espacios para fútbol, baloncesto y tenis, jaulas de bateo, senderos de trote, ciclovía, pista de patinaje y juegos infantiles inclusivos.

Asimismo, dentro de los avances del tramo comprendido entre la calle 30 y la carrera 23, que se encuentra en su fase final de ejecución, se contemplan espacios para la cultura y el encuentro comunitario, como concha acústica, plazoletas, murales y elementos urbanos que evocan la identidad del barrio, además de módulos de baños, locales comerciales, mobiliario urbano, arborización, áreas verdes e iluminación led.

Más allá de su infraestructura, el Malecón de Rebolo representa la dignificación de un sector históricamente golpeado por el abandono, fortaleciendo el tejido social y mejorando la calidad ambiental de toda la zona.

Un modelo que se expande por la ciudad

El éxito de esta intervención ha servido como base para nuevos proyectos que replican este modelo de aprovechamiento del espacio generado sobre o junto a canales urbanos.

Uno de ellos es el bulevar de Caribe Verde, actualmente en ejecución, donde se construyen 360 metros lineales de losa sobre canal para habilitar senderos peatonales y ciclorrutas dentro de un bulevar contemplativo de 8.200 metros cuadrados, diseñado con plazoletas y zonas pasivas para la estancia y el disfrute ciudadano.

También avanza la construcción del parque Villa del Carmen, en la localidad Suroccidente, que contará con 180 metros lineales de losa sobre canal y un área total de 1.950 metros cuadrados, incluyendo senderos, mobiliario urbano, cancha de fútbol sintética, juegos infantiles, equipos biosaludables y zonas de contemplación.

En la urbanización Villas de la Cordialidad ya fue entregado el parque Villa Cordialidad, con una extensión de 4.793 metros cuadrados, beneficiando a 2.800 habitantes. Este proyecto incluyó la construcción de 350 metros lineales de muros de contención y una losa de 130 metros cuadrados sobre el canal existente, garantizando la conectividad entre las distintas áreas del parque.

A este grupo se suma la intervención proyectada en el parque Los Canosos, ubicado en el barrio Bellarena, localidad Suroriente, con una extensión de 2.173 metros cuadrados y una población beneficiada de 4.172 habitantes.

En este espacio, donde ya existe el parque con cancha múltiple, juegos infantiles, plazoletas, senderos, biosaludables, quiosco comunitario y pista de patinaje, se contempla la construcción de una losa de 200 metros lineales por 4,60 metros de ancho sobre el canal existente, ubicado junto al parque, con el fin de mejorar la conectividad interna, generar una circulación continua con el entorno y atender una necesidad reiterada de la comunidad frente a los impactos ambientales asociados al canal abierto, como la presencia de malos olores, acumulación de residuos y proliferación de mosquitos.

Sobre esta nueva superficie se habilitarán senderos peatonales, zonas de estancia y contemplación con mobiliario urbano, incluyendo bancas hexagonales, bancas sin espaldar, cubos de concreto e iluminación led, fortaleciendo así la integración del parque con su entorno, ampliando el espacio disponible para el disfrute ciudadano y contribuyendo a mejorar las condiciones ambientales del sector.

Más espacio público, más integración, mejor ambiente

Estas intervenciones no solo optimizan el uso del suelo urbano, sino que representan una estrategia integral de recuperación del espacio público en sectores donde históricamente la infraestructura hídrica dividía comunidades y limitaba el desarrollo barrial.

La construcción de parques sobre canales permite ganar espacio público efectivo para el uso y disfrute de la ciudadanía, fomenta la cohesión social al crear nuevos puntos de encuentro comunitario y mejora las condiciones ambientales de los sectores intervenidos al eliminar focos de contaminación y generar nuevas áreas verdes.

Con este modelo de innovación en la construcción de nuevos espacios para el bienestar social, Barranquilla no solo canaliza arroyos: transforma antiguas heridas urbanas en escenarios de vida, y cierra brechas sociales a partir de la integración y desarrollo para sus comunidades.