Germán Vargas Lleras, quien ocupó casi todos los cargos del Estado, desde concejal en un pequeño municipio de Cundinamarca hasta vicepresidente de la República, falleció este viernes a los 64 años debido a un tumor cerebral que lo había acompañado durante varios años. Su legado es significativo.
Con su enfermedad en un estado crítico, Vargas Lleras no pudo postularse nuevamente a la presidencia. En entrevistas previas, expresó su preocupación por el futuro de Colombia en las próximas elecciones: “Si la oposición llega dividida a 2026, el país no lo perdonaría”. En sus columnas, también advirtió sobre riesgos como la “toma” de la Corte Constitucional y la necesidad de proteger las instituciones del país.
A pesar de los rumores sobre su posible candidatura en las elecciones presidenciales y su inclusión en la lista al Senado, la batalla contra su enfermedad lo mantuvo alejado de la contienda. A lo largo de su vida, enfrentó múltiples amenazas, desde un atentado con un libro bomba en 2002 que le costó parte de su mano, hasta un carro bomba en 2005 y un accidente de helicóptero en 2012 que casi le cuesta la vida.
Nacido en una familia influyente, decidió forjar su propio camino en la política y se destacó como un firme opositor a las guerrillas. Su carrera política lo llevó a ser un líder destacado en Cambio Radical, donde logró un notable ascenso en un contexto de violencia y conflicto armado.
Como vicepresidente entre 2014 y 2018, impulsó importantes proyectos de infraestructura y vivienda, dejando una marca indeleble en el país. Su estilo directo y enérgico lo convirtió en una figura polarizadora, admirada por algunos y criticada por otros.
Vargas Lleras no solo fue un político, sino también un hombre de familia que disfrutaba de momentos simples, como cocinar y compartir con sus seres queridos. Su legado en la política, marcado por la resiliencia y la dedicación a su país, perdurará en la memoria de muchos.
El presidente Petro lamentó su fallecimiento, destacando su valentía y compromiso en el debate político.
Falleció a los 64 años a causa de un tumor cerebral que lo afectaba desde hace tiempo.
Sobrevivió a un atentado con un libro bomba en 2002, un carro bomba en 2005 y un accidente de helicóptero en 2012.
Como vicepresidente, lideró la revolución vial de las autopistas 4G y el programa de vivienda más grande del país, entregando cerca de 1.5 millones de soluciones habitacionales.





