El presidente Gustavo Petro rechazó enérgicamente la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de excluir a Iván Cepeda de la consulta interpartidista de izquierda programada para el 8 de marzo. A través de su cuenta en X, Petro calificó esta medida como “un golpe al derecho fundamental a elegir y ser elegido”, subrayando la importancia de garantizar la participación democrática en el país.
Petro no solo expresó su desacuerdo, sino que también hizo un llamado a los juristas de Colombia para que presenten una acción de tutela. Su objetivo es restablecer la Constitución y la Convención americana, que, según él, deben proteger los derechos democráticos de todos los ciudadanos, incluyendo a quienes desean participar en procesos electorales. Este llamado resalta la preocupación del mandatario por la integridad de los derechos políticos en el contexto actual.
El CNE argumentó que la inclusión de Cepeda en la votación sería una violación de las normas electorales, ya que incurriría en doble participación. Esto se debe a que Cepeda ya había participado en una consulta realizada el 26 de octubre, donde fue elegido con una abrumadora mayoría de 1’540.391 votos, lo que representa el 65,13% del total frente a los 678.962 votos de su competidora, Carolina Corcho. Esta situación ha generado un debate sobre la interpretación de las reglas electorales.
La decisión del CNE ha provocado reacciones diversas en el ámbito político, con algunos líderes apoyando la medida por considerar que promueve la transparencia en las consultas. Sin embargo, otros, incluido Petro, la ven como un obstáculo para la representación y la inclusión en la política colombiana. Este conflicto pone de relieve las tensiones existentes entre las normas electorales y el deseo de los ciudadanos de participar en la vida política.
La controversia en torno a la participación de Cepeda no solo afecta su carrera política, sino que también plantea preguntas sobre la legitimidad de las decisiones del CNE y su impacto en las próximas elecciones. La situación ha generado un llamado a la reflexión sobre cómo se pueden equilibrar las regulaciones electorales con el derecho fundamental a elegir y ser elegido, un principio esencial para la democracia en Colombia








