En el marco de la ofensiva contra la extorsión, la Policía Nacional de Colombia, a través del Grupo GAULA, está implementando nuevas estrategias preventivas en Barranquilla, enfocándose especialmente en la modalidad digital. Este tipo de extorsión se lleva a cabo mediante el uso de medios tecnológicos desde centros carcelarios, donde delincuentes amenazan, engañan o presionan a sus víctimas, buscando obtener dinero a través de tácticas fraudulentas, como llamadas telefónicas o mensajes de texto. Este fenómeno ha crecido en la ciudad, lo que ha motivado a las autoridades a actuar con mayor contundencia.
Durante estas jornadas de prevención, los uniformados han estado realizando la entrega de volantes informativos que explican cómo identificar situaciones de extorsión digital. Además, se han llevado a cabo talleres rápidos dirigidos a la comunidad, donde se instruye a los participantes sobre cómo reaccionar ante una llamada extorsiva y qué pasos seguir para evitar convertirse en víctimas de estos delitos. La educación es clave en esta lucha, ya que empodera a los ciudadanos con el conocimiento necesario para protegerse.
El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, Miguel Andrés Camelo Sánchez, destacó el compromiso institucional en el desarrollo de esta ofensiva. Resaltó la importancia de las estrategias educativas y preventivas no solo para informar a la ciudadanía, sino también para fomentar un ambiente de confianza y seguridad. La colaboración entre la comunidad y las autoridades es esencial para contrarrestar las diferentes modalidades delictivas que afectan la tranquilidad de los habitantes de Barranquilla.
La Policía Nacional hace un llamado a la ciudadanía para que denuncie cualquier hecho delictivo o actividad sospechosa. Para ello, se han habilitado varias líneas de atención, incluyendo la línea de emergencia 123, la línea 165 del GAULA y la línea contra el crimen 317 896 5523. Estas líneas garantizan atención especializada y absoluta reserva, ofreciendo un espacio seguro para que las personas se sientan respaldadas al reportar situaciones de riesgo. La participación activa de la comunidad es vital para desmantelar redes delictivas y asegurar un entorno más seguro para todos.








