La comunidad del barrio Las Moras, en Soledad, despertó con una profunda preocupación tras el macabro hallazgo de un cuerpo desmembrado la mañana del martes 3 de febrero, en las inmediaciones del arroyo El Salao. Este impactante descubrimiento ha generado una ola de miedo entre los residentes, quienes se sienten vulnerables ante la creciente inseguridad en la zona. Las autoridades locales han sido alertadas y se encuentran en proceso de investigación para esclarecer los hechos.
Según los informes preliminares, el cuerpo presentaba evidentes signos de violencia, lo que ha suscitado una respuesta inmediata de los organismos de seguridad. En un giro aún más perturbador, minutos después del hallazgo inicial, fue encontrada una cabeza en una bolsa de basura en el mismo sector. Esta situación ha elevado la angustia de la comunidad, que ahora clama por respuestas y una mayor presencia policial en sus calles.
Los habitantes de Las Moras han expresado su temor y frustración, demandando acciones urgentes por parte de las autoridades para abordar la situación de inseguridad que les afecta. En reuniones comunitarias, los vecinos han discutido la necesidad de implementar medidas de seguridad más efectivas, así como programas de prevención del delito que les brinden mayor tranquilidad. La sensación de desamparo es palpable, y muchos se sienten inseguros al salir de sus hogares.
Las autoridades, por su parte, están llevando a cabo labores de inspección y verificación para establecer la identidad de la víctima y esclarecer las circunstancias en las que ocurrió el crimen. La Policía ha iniciado una serie de entrevistas con testigos y ha recolectado evidencia en la escena del crimen para avanzar en la investigación. Sin embargo, la comunidad sigue inquieta ante la falta de información y respuestas claras sobre el avance de las indagaciones.
Este trágico suceso ha reavivado el debate sobre la seguridad en Soledad y la necesidad de fortalecer la colaboración entre la comunidad y las autoridades. Los residentes hacen un llamado a las instituciones para que se implementen estrategias que no solo atiendan este caso específico, sino que también aborden las causas subyacentes de la violencia en la región. La esperanza es que, a través de un esfuerzo conjunto, se pueda restaurar la seguridad y la confianza en el barrio.








