La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, compartió el pasado viernes detalles inquietantes sobre la situación crítica que enfrentó la cúpula chavista el día de la captura de Nicolás Maduro. En una reunión con sus seguidores, Rodríguez reveló que Estados Unidos les otorgó «15 minutos para responder» a Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez y a ella misma, advirtiendo que, de lo contrario, “nos iban a matar”.
Esta declaración fue realizada durante una llamada con el ministro de Comunicaciones, Miguel Pérez Pirela, quien amplificó sus palabras para que todos los asistentes pudieran escucharla. Rodríguez enfatizó que, según la información proporcionada por EE. UU., Maduro y su esposa, Cilia Flores, habían sido “asesinados y no secuestrados”, lo que generó un ambiente de terror y urgencia entre los líderes chavistas.
Frente a esta amenaza, la actual líder chavista reconoció que el régimen está preparado para enfrentar cualquier eventualidad: “Estamos listos a correr la misma suerte”. Esta afirmación subraya la gravedad de la situación y la manera en que el chavismo ha tenido que adaptarse a un escenario de constante tensión y confrontación. Rodríguez añadió que las amenazas y los chantajes son permanentes, lo que ha llevado a la cúpula a actuar con “paciencia y prudencia estratégica”.
Rodríguez también admitió que, aunque el chavismo había contemplado la posibilidad de ataques por parte de EE. UU., nunca imaginaron que el presidente Donald Trump «cruzaría esa línea» al bombardear Caracas, un acto que consideraron sin precedentes en la historia del país. “Aunque esperábamos que ellos se atreviesen a atacar, nunca pensamos que sería de esta naturaleza y criminal en una confrontación tan desigual”, afirmó.
La vicepresidenta, quien ha estado en el poder desde que Maduro asumió la presidencia, subrayó la necesidad de restaurar el orden y garantizar los derechos de los afiliados al régimen. En este contexto, Rodríguez instó a sus seguidores a mantener la unidad y la fortaleza ante las adversidades, enfatizando que “enfrentamos una potencia nuclear, pero no lo hacemos con miedo”. Su llamado a la solidaridad y la resistencia resuena en un momento en que la tensión política en Venezuela continúa escalando.
La situación actual plantea un desafío significativo no solo para el régimen chavista, sino también para la población venezolana, que vive en un clima de incertidumbre y temor. La comunidad internacional está atenta a los acontecimientos, y el futuro del país sigue siendo incierto.