En medio de una prolongada crisis diplomática, los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump mantuvieron una conversación telefónica de casi una hora, según confirmaron fuentes de alto nivel. La charla, que se realizó con traducción simultánea, ocurrió justo antes de que Petro pronunciara un discurso en la Plaza de Bolívar, un momento cargado de simbolismo político.
Durante esta primera conversación entre ambos mandatarios, Petro destacó que la llamada tuvo un impacto significativo en su discurso, el cual decidió modificar tras hablar con Trump. “Hablamos sobre narcotráfico y Venezuela”, comentó el presidente colombiano, quien subrayó que fue invitado a este diálogo y leyó un mensaje del mandatario estadounidense al respecto. “Vamos a ver qué sale”, afirmó, dejando entrever la posibilidad de futuras colaboraciones.
La conversación abordó temas críticos. Petro hizo hincapié en la lucha de Colombia contra el narcotráfico, presentando cifras y datos que respaldan su enfoque. Al respecto, el presidente colombiano expresó que su gobierno ha tomado medidas decisivas para enfrentar este desafío, contrastando con las percepciones erróneas que se han difundido sobre su administración.
En su discurso, Petro, rodeado de su gabinete, hizo hincapié en la historia de la violencia política en Colombia. “Si un pueblo osara hacerme daño, Colombia entraría al conflicto”, advirtió, y enfatizó: “Trump no es ingenuo. Podemos expresar muchas cosas, pero no es ingenuo”. Esta afirmación refleja la complejidad de las relaciones internacionales y la necesidad de un entendimiento mutuo en temas tan delicados.
El mandatario colombiano concluyó que el apoyo popular hacia su gobierno ha ido en aumento, a pesar de los desafíos enfrentados. “Si tocan a Petro, tocan a Colombia”, subrayó, sugiriendo que cualquier ataque a su persona también sería un ataque al pueblo colombiano. Esta afirmación resuena en un contexto donde la unidad nacional es crucial para enfrentar los problemas internos y externos del país.
La conversación entre Petro y Trump se presenta como un paso significativo en la relación bilateral, especialmente en un momento donde ambos países enfrentan desafíos comunes en la lucha contra el narcotráfico y la inestabilidad en Venezuela. Las expectativas sobre el resultado de este diálogo son altas, y muchos observadores estarán atentos a los próximos pasos que ambos mandatarios puedan dar en este sentido.








